La Comuna 1, Popular, ha sido, desde sus primeras edificaciones a mediados del siglo pasado, un lugar de acogida para quienes, huyendo de contextos difíciles, han llegado a sus empinadas montañas buscando refugio. De esta manera, su historia se ha tejido a partir de la migración nacional y extranjera, de los asentamientos informales y de la autoconstrucción en zonas de alto riesgo. Sin embargo, los habitantes de la Comuna 1 han aprendido a superar los retos urbanísticos y sociales mediante una sólida organización comunitaria y diversas manifestaciones culturales que han sido herramientas de resistencia. Esto les ha permitido salvaguardar la vida en los momentos más violentos, generar recursos solidarios ante la adversidad, levantar infraestructuras colectivas y sostener valores cooperativos que fortalecen la dignidad y la vitalidad del territorio.
Los barrios que componen el Popular se ubican en zonas con pendientes que oscilan, en su mayoría, entre el 25 % y el 40 % de inclinación, aunque posee también sectores que alcanzan hasta el 60 %, un porcentaje que excede los límites urbanos. Pese a la dificultad del terreno, para el año 2025 la Comuna 1 alberga al menos 145 000 habitantes, conformados principalmente por familias campesinas provenientes de distintas regiones de Antioquia y del país, junto con comunidades extranjeras, especialmente venezolanas. Estos factores, sumados a la falta de planificación de l as viviendas y el uso de materiales de construcción inadecuados, dan como resultado una predominancia de los estratos 1 y 2, además de altas condiciones de vulnerabilidad.
A lo largo de los años, muchas de estas condiciones adversas de la Comuna 1 han sido afrontadas por sus habitantes a través de la creación de redes de apoyo comunitario en las que el liderazgo femenino ha sido determinante. En medio de estos esfuerzos, la acción cultural ha jugado un papel fundamental, no solo como vehículo de expresión artística, sino también como estrategia para la construcción de paz, la protección de la vida de los jóvenes, la consolidación de estas redes y, así mismo, de los valores comunitarios. En este contexto, la investigación y los laboratorios de cocreación llevados a cabo en el marco de los CIC destacaron la existencia de manifestaciones culturales profundamente enraizadas. Entre ellas destacan la danza, mediante la cual se ha construido un lenguaje de expresión y una práctica de resistencia; la asistencia a espacios de enseñanza y socialización en centros culturales o bibliotecas, donde públicos de todas las edades encuentran tanto recreación y educación como visibilidad y cobijo; el convite y las prácticas gastronómicas, en especial los sancochos comunitarios, que trascienden lo culinario para convertirse en espacios de juntanza y cooperación solidaria, y el turismo, en donde se ha desarrollado una narrativa de dignificación y empoderamiento del territorio.
Los resultados del CIC arrojaron, pues, la necesidad de rastrear, documentar y visibilizar la participación de los actores culturales que han hecho parte de las iniciativas de la Comuna 1, así como las trayectorias históricas, artísticas y sociales del territorio. Con este fin se planteó la formulación de un festival cultural anual que articule ocho líneas de acción: muralismo y artes plásticas; gastronomía y huertas; turismo; lectura y bibliotecas; convites; comunicaciones; danza, y música. Este proyecto se materializa en este repositorio digital, en donde podrás tener acceso a una serie de nueve videos que introducen y explican cada una de las líneas de acción